Cómo lavar y preservar tus brochas para que te duren años
Las brochas MAJA están diseñadas para acompañarte por mucho tiempo — pero como toda herramienta profesional, necesitan cuidado. La buena noticia: es más simple de lo que pensás.
Una brocha bien cuidada no solo dura más — también rinde mejor. Las cerdas limpias aplican el producto con mayor uniformidad, los colores se mezclan sin contaminación y el resultado final en la piel es notablemente diferente. Invertir unos minutos por semana en el lavado de tus brochas es, sin dudas, la mejor decisión que podés tomar para tu rutina de maquillaje.
En esta guía te contamos todo lo que necesitás saber: cómo lavarlas correctamente, cada cuánto hacerlo, qué errores evitar y cómo guardarlas para que se mantengan en perfectas condiciones por años.
¿Por qué es tan importante lavar las brochas?
Cada vez que usás una brocha, sus cerdas acumulan restos de producto — base, sombra, corrector, polvo — que con el tiempo forman una capa que endurece las fibras y altera su rendimiento. Pero no es solo una cuestión de performance: las brochas sucias acumulan bacterias que entran en contacto directo con tu piel en cada aplicación.
El resultado de trabajar con brochas sin lavar puede ser un maquillaje menos uniforme, colores contaminados, cerdas rígidas que pierden suavidad y, en muchos casos, irritación o brotes en la piel. Ninguno de esos problemas tiene que ver con la calidad de tus productos — sino con el estado de tus herramientas.
Una brocha limpia cambia el resultado de tu maquillaje.
Las cerdas limpias permiten que el producto se distribuya de forma pareja y verdadera — sin mezclar tonos no deseados ni perder la fidelidad del color que elegiste.
Paso a paso: cómo lavar tus brochas correctamente
No necesitás productos especiales ni equipamiento. Solo agua tibia, jabón blanco neutro y cinco minutos de atención.
Mojá solo las cerdas
Pasá las cerdas bajo el agua tibia — solo las cerdas. Es fundamental evitar que el agua llegue a la virola (la parte metálica que une las cerdas con el mango) y al mango en sí. El agua acumulada en esa zona puede ablandar el adhesivo que mantiene unidas las cerdas, provocando que se caigan con el tiempo. Inclinar la brocha levemente hacia abajo mientras la mojás ayuda a controlar hacia dónde va el agua.
Jabón blanco neutro — nada más
Ponés una pequeña cantidad de jabón blanco neutro en la palma de tu mano y hacés movimientos circulares suaves con la brocha sobre el jabón. Vas a ver cómo el producto acumulado empieza a desprenderse en el agua. El jabón blanco neutro es la opción ideal porque es efectivo, económico y no agrede las fibras sintéticas.
Enjuagá hasta que el agua salga limpia
Enjuagá bajo el chorro de agua tibia haciendo los mismos movimientos circulares suaves. El enjuague es tan importante como el lavado — los residuos de jabón que quedan en las cerdas pueden endurecerlas con el tiempo. Si el agua sigue saliendo con color, repetí el proceso. Continuá hasta que el agua sea completamente transparente.
Retirá el excedente de agua con una toalla
Presioná suavemente las cerdas contra una toalla limpia para absorber el exceso de agua. Nunca retuertas, fricciones ni sacudas las cerdas — esto puede deformarlas o aflojar las fibras. El objetivo es retirar el agua sobrante con cuidado, manteniendo la forma original de la brocha.
Secado horizontal, siempre
Dejá tus brochas secar en posición horizontal — sobre una toalla o superficie plana, con las cerdas hacia afuera sin apoyarse en nada. Nunca las dejes paradas con las cerdas hacia arriba mientras están húmedas: el agua baja por gravedad hacia la virola y el mango, dañando el adhesivo interno. Con unas pocas horas a temperatura ambiente es suficiente.
¿Cada cuánto hay que lavarlas?
Una vez por semana, todas las brochas.
El lavado semanal es suficiente para mantener las cerdas limpias, libres de bacterias y en óptimas condiciones de rendimiento. Cuanto más constante sea la rutina de lavado, menos tiempo va a llevar cada vez — porque no se acumula tanto producto entre sesión y sesión.
La constancia es la clave.
Las maquilladoras profesionales lavan sus brochas después de cada uso — porque trabajan en distintas personas y la higiene es innegociable. Para una rutina personal, una vez por semana es más que suficiente para mantenerlas en perfecto estado.
Errores frecuentes que acortan la vida de tus brochas
Conocer qué no hacer es tan valioso como saber qué hacer. Estos son los errores más comunes:
Cómo guardar tus brochas para preservarlas
El almacenamiento es la otra cara del cuidado. Lavadas y bien secas, tus brochas necesitan un lugar que las proteja sin aplastar las cerdas ni acumular polvo.
La opción ideal es una cartuchera o estuche específico para brochas. Un recipiente cilíndrico — como la Cartuchera Tubo de MAJA — mantiene las cerdas en su posición natural sin presionarlas, protege las fibras del polvo y hace que sea fácil transportarlas sin riesgo de deformarlas.
Si las guardás en un recipiente abierto sobre el tocador, la opción más recomendable es dejarlas con las cerdas hacia arriba — pero solo cuando están completamente secas. Mientras estén húmedas, siempre horizontal.
Evitá guardarlas en lugares con poca ventilación. La humedad acumulada favorece la aparición de bacterias y puede dañar tanto las cerdas como el mango de la brocha.
Una ventaja de las brochas de fibra sintética
Las brochas de fibra sintética — como todas las de MAJA — tienen una ventaja importante en términos de mantenimiento: sus cerdas no son porosas, lo que significa que no absorben producto en profundidad. Esto hace que el lavado sea más rápido, más efectivo y que las brochas se sequen en menos tiempo.
A diferencia de las cerdas naturales — que por su estructura porosa retienen más producto y bacterias — las sintéticas responden muy bien al jabón blanco neutro y vuelven a su estado original con facilidad. Con el cuidado adecuado, una brocha de fibra sintética de calidad puede acompañarte por años.
¿Preferís verlo antes de arrancar?
Grabamos un video mostrándote el proceso completo, paso a paso.
▶ Ver video en Instagram"Una brocha bien cuidada es una inversión que se nota en cada aplicación."
El cuidado de tus brochas no requiere tiempo ni productos especiales — solo constancia. Cinco minutos por semana son suficientes para que tus herramientas rindan al máximo y te acompañen por mucho tiempo.
Si tenés dudas sobre el cuidado de tus brochas MAJA, escribinos por WhatsApp — con gusto te ayudamos.
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